Nos vemos en los bares

Grifos de cerveza

Ya somos mayorcitos como para llorar la vuelta al cole. Los anuncios de uniformes en la televisión y las ofertas de material escolar no nos afectan tanto ahora como hace varios años. Sin embargo, lamentamos mucho más otros asuntos propios de la llegada del otoño.

El hecho que debemos asumir es que los días son más cortos. Así que, si os sorprendéis cualquier día mientras tomáis unas cañas de que hay una luz propia de Helsinki en noviembre, ¡no os asustéis! Es normal. Los días comienzan a ser cada vez más cortos y no podemos evitar este hecho.

Vuelta a la oficinaAdemás, empezamos a usar la querida “chaquetilla” que tanto hemos echado de menos este verano. A partir de ahora, esta prenda estará presente durante los próximos meses. La solución es clara y dejar de salir no es una opción. Durante estos días las terracitas comienzan a encender sus estufas de las calles, y las barras comienzan a llenarse de gente que no duda en seguir haciendo planes.
Pero el tema que más nos incomoda es, sin duda, la vuelta a la oficina y la pérdida de horas libres en las que cervecear. Pero amigos, no hay mal que por bien no venga. Así que coged a vuestros colegas y proponedles ir de afterwork o mejor, de Bartes. Que aunque este concepto esté ahora muy de moda, en España siempre hemos sido muy de reunirnos alrededor de unas cervezas, unas tapas y debatir los temas de la oficina.

Nosotros nos secamos las lágrimas mientras escribimos estás líneas pero, como solemos decir: nos vemos en los bares.

Planes para sobrellevar el fin del verano

Camping veraniego

Nos resistimos a la llegada de septiembre. El noveno mes del año sólo trae problemas: la vuelta al cole, el regreso a la oficina, los nuevos realities de televisión… todo dramas. Por eso, queremos olvidarnos que el verano tiene los días contados y preferimos vivir esta cuenta atrás como si estuviéramos en la primera semana de junio. Somos conscientes de que ya habéis ido a la playa, a las fiestas de vuestro querido pueblo y a un mínimo de dos festivales. Por eso, aquí os ofrecemos tres planes diferentes para que pases el final de agosto de una forma mucho más amena:

  • Surcar los siete mares. Todos de pequeños hemos jugado a ser piratas y, prácticamente todos, hemos tenido un disfraz de pirata. Así que por qué no serlo ahora. ¿Qué necesitamos? Una bandera pirata, un barco, tu grupo de amigos y ¡BOOM! Tenemos el viaje perfecto. Pero claro, tener un barco aparcado en casa no es fácil, por eso tenemos la solución: compartirlo. Hay varias webs (barcoamigo.com, boatbound.com o genteparanavegar.com, entre otras) donde compartir los gastos del viajes o incluso alquilar el barco entero para vosotros es posible. De todas formas, si el oleaje os parece demasiado “extremo”, sois más de relajaros en ríos y no os conformáis con viajar sólo por el territorio nacional, os presentamos a Leboat (leboat.es) donde podrás recorrer varios países a través de sus vías fluviales.
  • GampingOlvida el camping y descubre el gamping. Dormir en una tienda de campaña, hacer barbacoa y beber unas cervezas mientras disfrutas de la brisa veraniega es un plan al que al menos nosotros no sabemos decir que no. Pero, ¿qué hacéis cuando queréis ir a un lugar sin zona de camping? Aquí es cuando aparece Gamping (Gamping.es), una página web donde podemos elegir en qué jardín queremos pasar la noche. Sí, habéis leído bien: jardín. Y es que de ahí viene el nombre garden + camping. Es una novedosa forma de conocer nuevos lugares y personas de forma económica que por lo menos nosotros no nos queremos perder.
  • ¿Turismo, cerveza y deporte? Sí, queremos. Negarnos a que haremos este plan cuanto antes, es ridículo. Y es que encontrar una manera de recorrer una ciudad de forma más divertida es difícil. Este “bar móvil” se mueve con el esfuerzo grupal: pedaleando todos es la única forma de poder pasear por las calles de varias ciudades españolas como Madrid, Barcelona, Sevilla, Murcia o Málaga. Además, mientras conocemos la ciudad, disfrutaréis de una caña bien fría recién tirada. El resultado: una experiencia inolvidable.

Cuatro libros para meter en la maleta

En verano tenemos algo que echamos de menos el resto del año: vacaciones y tiempo libre. Por eso, es el momento de hacer todo lo que nos apetece y retomar aquello que tenemos pendiente como, por ejemplo, leer. Te proponemos que, estés en las playas del caribe o en Benidorm, te relajes en la hamaca del chiringuito más cercano, pidas una buena cerveza y devores los libros que tenías en la lista desde hace meses. Hoy te proponemos cuatro lecturas y cuatro cervezas para disfrutar en vacaciones.


La chica del trenLa chica del tren (Paula Hawkins) y una cerveza de trigo

Más de 44 millones de personas han descubierto la historia de Rachel, una chica que vive inmersa en una rutina que empieza todas las mañanas en el tren de las 8:04. Cada día imagina las vidas de los pasajeros que siempre la acompañan y que no conoce hasta descubrir que nada es como ella pensaba.

Para disfrutar de la novela de Paula Hawkins te recomendamos que pidas una cerveza de trigo con la fruta del verano: sandía o melón. Deja volar tu imaginación con la lectura y con el aroma a cereales de esta bebida que acabará con un final especiado largo, perfecta para este thriller.


Libro LolitoLolito (Ben Brooks) y una cerveza lager

Si este verano quieres divertirte te recomendamos la obra de  Ben Brooks, una comedia sobre un adolescente que comienza a vivir en sus propias carnes los problemas del mundo adulto.

La comedia marida a la perfección con la clásica lager, ligera y refrescante. La rubia de siempre acompañada de un buen libro como Lolito, hará que te acabes esta novela en lo que te dura una caña.


chap chapChap Chap (Kiko Amat) y una cerveza abadía

El novelista y periodista Kiko Amat nos ofrece esta antología profesional. Amat recopila algunos de sus mejores artículos con conocidos personajes como Juliette Lewis o Julio Iglesias, pero siempre manteniéndose como protagonista.
El ingenio de las crónicas se saboreará mejor con la cerveza de abadía  y si lo acompañas con unas piezas de manzana, mejor que mejor. Sus sabores afrutados, frescos y su toque acaramelado harán quieras que el momento de lectura dure para siempre.


El JilgueroEl jilguero (Donna Tartt) y una cerveza negra

Para el jilguero recomendamos una cerveza con cuerpo y cremosa. La negra stout es la variedad perfecta para acompañar a Theo Decker, un joven superviviente a un atentado en el Metropolitan de Nueva York que aprovecha el caos de este ataque para robar una obra del museo. Los aromas a café y regaliz de la cerveza harán que vivas más intensamente las aventuras del protagonista por Nueva York, Las Vegas y Amsterdam.

Filosobar

Ayer fue el día mundial de la filosofía, y nosotros no queríamos dejar pasar la oportunidad de hacerle un pequeño homenaje, porque sabemos que al final, en mayor o menor medida, todos hemos acabado filosofando con amigos en alguna barra de bar. (Que nos conocemos).

Y es que, quien piense que la filosofía es cosa de unos pocos eruditos está muy equivocado, nada más lejos de la verdad, en realidad está más en nuestro día a día de lo que parece. Por ejemplo, quién no se ha planteado más de una vez saliendo de trabajar a las 9 de la noche el sentido de nuestra existencia, ¿eh? O también, si estaremos haciendo lo correcto si nos planteamos dejarlo todo por perseguir un sueño al otro lado del océano, ¿os suena?

Pero bueno, si nos os convence, también hay preguntas algo más cercanas. Así al azar se

Fuente: www.carroll.edu
Fuente: www.carroll.edu

nos ocurren algunos dilemas como ¿vale la pena empezar una relación con tu vecina la del quinto, ya que si sale mal os veréis todos los días?, o ¿por qué de entre todas las opciones que había el planeta Urano se llama Urano? Es más ¿por qué la gente no deja de mandarme invitaciones de Facebook para el Animal Farm? Pues eso.

Y es que todos llevamos dentro un pequeño Nietzsche revolucionario, un Kant meticuloso o incluso un Platón idealista, y muchas veces aflora en los momentos más inesperados. Pero sobre todo suele aparecer estando de cañas y en buena compañía, y de ahí que tengamos el maravilloso concepto “filosofía de bar.” (Nota al lector; no confundir con “amores de barra”)

Esto no es otra cosa que compartir esos grandes momentos de máxima comodidad, en los que la lengua te fluye, te ríes, incluso te desnudas (el alma) y al final, no sabes muy bien cómo, te pones a dialogar y dialogar sobre temas de metafísica, estética, semiología, fútbol…. Hasta el punto en el que tú amigo te dice:

-“Tío, te estás poniendo muy trascendental”
-“¿Qué me dices?”

Y os pedís otra ronda.

Sí, en definitiva filosofar es eso, disfrutar. Y además, según la Unesco “es una disciplina que estimula el pensamiento crítico e independiente y es capaz de trabajar en aras de un mejor entendimiento del mundo, promoviendo la paz y la tolerancia.” ¿Cómo te quedas?

Lo dicho, que filosofar es algo bueno, no dejéis de hacerlo. Y si encima lo acompañamos de unas cervezas, unas raciones y unos amigos de esos que son y duran toda la vida… Ya tenemos plan para el fin de semana.

Tómate una caña con (tu) Pilar

El Pilar Zaragoza

Probablemente ya sepas que esta semana están teniendo lugar las fiestas en honor a la patrona de Zaragoza: los míticos Pilares. Los zaragozanos ya llevan algunos días celebrándolo por todo lo alto, pero si no tienes la suerte de vivir en la ciudad del Ebro, te habrás dado cuenta de que… ¡Este año no hay puente!

Así se ha decidido y nos han dejado a todos sin esos maravillosos días de descanso. Días para planear una escapada, para redescubrir tu ciudad o, simplemente, para quedar con tus amigos en el bar. Como sabemos que perder un puente es muy duro, desde Cervecear queremos proponerte que lo celebres igualmente allí donde estéis.

Cervecear en ZaragozaÚnete a los mañicos y rinde homenaje a todas las Pilares que conoces. ¿Tu madre? ¿La amiga con la que compartiste horas de biblioteca en la Universidad? ¿La vecina del segundo B? ¿Esa compañera de trabajo que siempre te presta dinero? ¿La camarera que te sirve una tapa irresistible con tu cervecita? Y, como no podría ser de otra manera, el tributo que recomendamos es invitarles a una caña.

Por ejemplo, a tu madre seguro que le hace muchísima ilusión que por una vez te acuerdes de su santo. Puede que si unes a tu suegra al plan le haga menos gracia pero, nunca está de más crear lazos de unión con la familia política. Pilar, Pili la de la universidad, con la que tantos buenos ratos has pasado mientras fotocopiabais los apuntes de Semiótica de la Comunicación II también estará encantada de compartir ese momento cervecero y de paso recordar ese puente del Pilar en el que os fuisteis a Praga.

Y, por supuesto, ten un gesto con esa camarera que siempre te sirve unas tapas para chuparse los dedos y que se llama Pilar. ¡Convídala tú a una cerveza esta vez!

Oye y que si no tienes ninguna Pilar en tu vida, no pasa nada, porque el 12 de octubre también es el Día de la Hispanidad. ¿Y con qué bebida marida a la perfección la gastronomía latina? Bingo: la cerveza es el mejor contrapunto del picante mexicano o del cebiche peruano. Así que tú decides, o por tu Pilar o por la cocina del otro lado del charco, pero brinda con una cerveza.

#Quierosaliramihora

Sair a tu hora

Ayer se celebró en nuestro país el Go home on time Day (Día para irse a tiempo a casa), una costumbre que aterriza de ciudades como Londres, Australia o Canadá. Como su propio nombre indica, trata de promover que los empleados salgan a su hora para poder compaginar la vida familiar con la laboral de la mejor manera posible. Y tú, ¿lo celebraste?

Sabemos que sois muchos los que en vuestro contrato, el horario de salida es de lo más parecido al popular término que se originó tras la publicación de la obra Utopía de Tomás Moro.

Sí, seamos realistas. Son pocos los afortunados que habitúan a salir a la hora exacta en la que se acaba su jornada pero que conste, que no nos queremos quejar ni lanzar una campaña reivindicativa para todos los altos cargos de las empresas. ¡Ni mucho menos!

Sabemos que a todo el mundo le surgen tareas de última hora, cosas que en el último momento de la jornada hay que “darles una vuelta”, asuntos urgentes… Qué ¿por qué?, pues porque sí, porque el mundo laboral es así y a veces no hay alternativa.

Sin embargo, aunque no pretendamos cambiar la realidad pura y dura, hoy nos hemos levantado con fuerza y energía. Es jueves, estamos a tope y por eso, queremos tirar una piedra (bien grande) para animar e impulsar esta bonita costumbre: Acabar a nuestra hora (por lo menos uno o dos días a la semana).

Porque hay que luchar para que la rutina sea un simple concepto del que nos habla la gente pero que no se implante en nuestras vidas. Os animamos a crear un movimiento para salir a la hora y así despejar la mente tomando una cervecita en uno de esos bares que tanto nos gustan de la ciudad. Eso sí, ya que en nuestro caso el objetivo de terminar a la hora es dejar a un lado la rutina, queda terminantemente prohibido hablar de cosas relacionadas con el trabajo. ¿Y qué os parece que cada semana vayamos a un bar distinto?

Siempre viene bien hacer un poco de networking con los compis de la empresa e incluso quedar entre semana con amigos para brindar y suplantar el hashtag de #Quierosaliramihora por el de #Hoyhesalidoamihora. ¡Las penas, quejas y agobios brindando con una caña fresquita dejan de serlo y sobre todo si se toman en buena compañía!

Ya lo sabes, crea tu propia campaña de marketing para hacer realidad esta iniciativa. Seguro que son muchos adeptos los que están a favor. Estamos seguros de que cada mañana los empleados llegarán al trabajo con sus mejores sonrisas después de haber disfrutado el día anterior de una tarde de cañas.

Curso nuevo, retos nuevos

Cervecear con amigos

“Año nuevo, vida nueva” es un dicho que no se adapta a la realidad porque todos sabemos que el año nuevo comienza en septiembre con el fin de las vacaciones y de la buena vida de estar de aquí para allá, y no en enero después de comer las uvas. La llegada del otoño conlleva ponerse en serio con todas las tareas para lograr, de una vez por todas, cumplir los retos que llevan años en la cabeza. Así que coge un boli, abre el bloc de notas y empieza a numerar los propósitos del nuevo curso.

Reconoce que la felicidad estival, aparte de dejar un cutis fino, brillante y moreno, también ha dejado algún kilo de más. Deja de hacerte el “longuis” cada vez que pasas por delante del gimnasio y apúntate, conocerás a gente y podrás descargar energía en las clases de zumba o spinning, o tonificar en las de body pump. Si echas de menos sentirte como pez en el agua, la natación es tu deporte. En cambio, si estás pensando en unirte al running y ya te has comprado las zapatillas último modelo y las mallas pero te da pereza salir solo, no lo dudes y busca al grupo Beer Runners de tu ciudad. Saldrás a correr en grupo, te divertirás y, al llegar a la línea de meta, tendrás la merecida recompensa: una cerveza en un bar.

Los idiomas, el reto por excelencia para los españoles. Hablar a la perfección y dejar de chapurrear el inglés y el francés o aprender un nuevo idioma es el objetivo del curso que acaba de empezar. “No puedo”, “está muy lejos”, “estoy muy cansado”, “está lloviendo” o “me duele el pie” son excusas para no ponerse las pilas y apuntarse a las clases. Academias, universidades, escuelas de idiomas y profesores organizan clases con total flexibilidad de horarios para que tengas todas las facilidades del mundo. Además, tienes la posibilidad de unirte a los tándems que se organizan en los bares para aprender un idioma con gente nativa mientras disfrutas de una cerveza en tu bar favorito. Y lo mejor de todo, puedes hacer una escapada a mitad de año para perfeccionar la lengua, sumergirte en la cultura y saborear la gastronomía del país.

Atreverse a hacer puenting, convertir en negocio la idea que ronda tu cabeza hace años, ir a vivir al extranjero, viajar con una mochila por toda Europa, colaborar con la ONG que siempre has querido o comprar el billete para visitar a los amigos que viven en Londres. Este es el momento para dejar los “peros” y los “y si”, y atreverse a hacer realidad los proyectos. Y como no, el reto que cumples a rajatabla cada año y que sí debe de continuar: ir de cañas con los amigos una vez a la semana para compartir los mejores momentos del día.

¿Qué harías si te perdieras en una isla desierta?

Cervecear en una isla desierta

Pongámonos en situación:
Tú, todo aventurero te dispones a irte de viaje a Tailandia. Tienes todo organizado y el itinerario está más que cerrado para toda la semana. El macuto está a rebosar y ya no soltarás la cámara de fotos durante todo el día. Sin embargo, la barrera del idioma trastorna tu viaje más de lo debido…

Tras una primera toma de contacto visitando los palacios y templos de la capital llega el momento de alejarse de la bulliciosa ciudad. Vuestro siguiente destino está a unas dos horas de Bangkok. En la información que habías sacado previa al viaje, aparecían unas imágenes de una isla paradisiaca que te aseguraban ser la envidia de todos tus amigos a la vuelta. Tratáis de preguntar cuál es la mejor forma de llegar hasta allí a un lugareño y él, muy amablemente, se ofrece a llevaros en una pequeña barquita con la que habitualmente se gana la vida saliendo a pescar cada día.

Después de una hora de camino por agua turquesa, el simpático lugareño os hace gestos de que “habéis llegado a vuestro destino”. Exactamente, estáis ahí. Sin embargo, todo lo que a priori parecía ser como la isla de la película La Playa, en Kho Pi Pi, llena de lujos y comodidades resultó ser un diminuto espacio de arena rodeado de agua y palmeras. Bueno, vale, no suena mal pero… ¡S.O.S!, ¡No hay chiringuitos!, ¡Vacaciones sin cerveza! Y ahora ¿qué hacemos? O mejor dicho ¿qué harías tú? Te contamos hasta dónde seríamos capaces de llegar nosotros por poder disfrutar como es debido en una isla desierta y las posibles opciones que tendríamos:

a) Cogemos todas las ramas y maderas que encontramos por el palmeral y nos hacemos una pequeña barca para ir a la isla más cercana en donde sí hay chiringuito con cerveza.
b) Gritamos hasta quedarnos sin voz para que el lugareño vuelva a salvarnos de estar en una isla sin cerveza y por supuesto, que nos lleve a otra pero ¡con chiringuito!
c) Como soy todo un aventurero cervecero nunca faltan en mi macuto un par de cervezas y una latita de aceitunas para mi acompañante y para mí. Más vale ser previsor que estar de vacaciones sin cerveza y sin tapita.

¿Y tú recurrirías a alguna de nuestras decisiones in extremis o tienes alguna mejor?
Tú historia continúa porque te decimos la clase de cervecero que eres:

Si eliges la opción A:
-¡Chapó! Eres un cervecero de 10. Vaya donde vayas, sois dos en uno. Continúa por esa línea porque el esfuerzo en esta vida tiene recompensa y en este caso, la recompensa es muy fresquita…y bien merecida.

Si eliges la opción B:
-Te mereces un 5 raspado. No vas en mal camino pero estamos seguros que si quieres, puedes agudizar más el ingenio. Así que venga, que no se diga que por conseguir una cerveza fría tan sólo darías un par de grititos. ¡El lugareño podría no escuchaaaaaarte!

Si eliges la opción C:
-El cervecero previsor. Ordenado, precavido…así eres tú. Porque siempre hay hueco para meter un par de cervecitas al macuto por si acaso y tu compañero de viaje estará encantado de que tengas esa cabeza ordenada. Sin embargo, el cervecero de chiringuito auténtico sabe que no hay nada como tomarse una caña fresquita bien servida así que aunque nos gusta tu previsión, hay que seguir mejorando.

Septiembre ya está aquí, ¡una caña por favor!

Por ti, cerveza

¿Habéis notado que la ciudad empieza a tener vidilla por las calles? Tras las vacaciones, dejamos la sombrilla aparcada en primera línea de playa para el año que viene y llegamos a casa con un moreno espectacular y con el modo zen ON para entrar con una sonrisa y llenos de energía por la puerta de la oficina.

Si eres de los que andan tristones por la calle pensando que, después de deshacer la maleta, la alarma dejará de estar en silencio para sonar de nuevo a eso de las ocho de la mañana, saca pecho y vence al síndrome postvacacional. Porque con Septiembre llega de nuevo la jornada laboral, pero también miles de planes que te harán “amar” la vuelta a la oficina.

Aunque te resistas a volver, tenías unas ganas locas de juntarte de nuevo con todos tus compañeros de trabajo después de dos meses de vacaciones. Cuando uno seguía frente al ordenador, los otros estaban desconectando bajo el sol y viceversa. Ahora, por fin, podéis retomar el café de media mañana y la siempre divertida hora de la comida para poneros al día y hacer un remember de los momentazos y las fotos del verano. Y por supuesto, inaugurar la tarde C, de cañas, obligatoria al menos una vez por semana para mantener el buen rollo con el que has aterrizado.

Además, si das una vuelta por el barrio te darás cuenta del buen ambiente que se respira. Conciertos, nuevas películas y obras de teatro en la cartelera, talleres DIY, ofertas en gimnasios, inauguración de exposiciones y, lo mejor, el final del verano para tu camarero preferido. Tu segunda casa quita el cartel de “cerrado por vacaciones” y vuelve a abrir las puertas para darte la bienvenida. Así que ya estás tardando en escribir por WhatsApp a tu grupo de amigos y organizar una quedada para el reencuentro. Vuestro héroe hostelero también tiene ganas de volver a ver vuestras caras, abrazaros y serviros una ronda de cervezas tiradas con todo el amor del mundo. Todo un planazo si tienes en cuenta que el sol está de tu parte y sigue dando licencia para disfrutar de la terraza mientras escuchas a tus amigos contando sus nuevos proyectos.

Si todavía sigues dudando de las posibilidades que te ofrece Septiembre solo tienes que buscar tu plan y decidir el lugar, la hora y la compañía para disfrutar de la ciudad. Seguro que empiezas el curso con buen pie.

Pide una cerveza y plántale cara al calor

Sal a la calle y sal feliz, cantando, con una sonrisa de oreja a oreja para disfrutar del último mes de verano. Porque aunque las tiendas llenen los escaparates con abrigos oscuros, las televisiones anuncien a bombo y platillo la vuelta al cole y el uno de septiembre empiece a ser una realidad, todavía no es tiempo de sacar las botas de agua del armario. Entramos en la recta final ,sí, pero al verano le quedan muchos rayos de sol con los que iluminar los días, ponernos morenos y guiarnos hasta el chiringuito de moda.

Con temperaturas de 30 grados, ¿quién se resiste a bañarse en la piscina, tumbarse en la playa, disfrutar de la tranquilidad de las ciudades vacías o del bullicio de los pueblos en fiestas? Los días de sol también son perfectos para ir al parque del barrio y, bajo un árbol, devorar el libro que teníamos pendiente y, si encima estamos de vacaciones, también podemos planear un road trip por la geografía española. Con tantos planes veraniegos por delante, es obligatorio llevar en la mochila el kit de ‘Los Indispensables’ para poder disfrutar al máximoCERVEZA (36) los días de verano.

Esencial: la crema solar, las gafas de sol y el abanico o, en su defecto, la revista que acabas de comprar en el quiosco.  ¿Echas en falta algo?  ¡Claro que sí! La cerveza. Hecha de lúpulo, malta y, principalmente, de agua, es una de las bebidas indispensables para sobrevivir a los últimos coletazos de calor. Una cerveza bien fresca en tu terraza favorita es el mejor remedio para hidratarnos y refrescarnos durante la época estival. Si no lo crees, pregunta a los andaluces, los españoles que soportan temperaturas altísimas y los que más cerveza consumen. Ellos sí saben cómo quitarse el calor.

Así que después de un día en la piscina, de un largo paseo, de una jornada en la playa bajo el sol o, simplemente, porque te apetece, coge el teléfono, llama a los amigos e id a visitar a vuestro camarero preferido. Una vez acomodado en la terraza y en la sombra, relájate, pide una caña y plántale cara al calor.