Este verano, brindamos con nuestro deporte.

Desde hace ya algunos años, estamos disfrutando momentos verdaderamente inolvidables, esperemos que no irrepetibles, para el deporte en nuestro país. Es una suerte para los que lo vemos desde casa o en un local, y una justa recompensa al esfuerzo y tesón de los verdaderos protagonistas: nuestros deportistas. Nos hemos llevado tantas alegrías en tantos campos y disciplinas, que casi se nos olvida que no siempre ha sido así.

Si hacemos memoria, seguro que gran parte de esos goles, canastas, sets, hoyos, poles… los hemos celebrado en buena compañía mientras disfrutábamos de una cerveza. Y eso está bien, porque como decimos muchas veces, estamos hablando de la bebida social por excelencia, la que nos une en los grandes momentos

Esa complicidad entre la cerveza y el televidente deportivo no es nueva, ni mucho menos. Remontémonos a aquellos años 50 en los que el televisor era un artículo de gran lujo que costaba el sueldo de varios meses. Si  uno quería ver -aunque fuera en blanco y negro y con interferencias- a Gento, Kubala, Adelardo o Zarra metiendo goles; a Bahamontes ganando el Tour de Francia o a José Legrá repartiendo mamporros, había dos opciones: agolparse con otros transeúntes frente al escaparate de una tienda de televisores, o sentarse en el bar con los amigos para comentar las jugadas al amor de unas cañitas y algo para picar. El que podía, como es de suponer, escogía lo segundo. Y claro, muchas veces lo de menos era el partido; se trataba de compartir unas cervezas, comentar las jugadas y hacer gala de nuestro carácter mediterráneo, abierto, expansivo y dado a la conversación.

Desde entonces y hasta ahora, “quedamos para ver el partido”, quedamos “para ver las motos”, quedamos “para ver a Rafa”… son frases que anticipan un cerveceo agradable con familiares o amigos, y a medida que el televisor dejó de ser un objeto inalcanzable para la clase media, el hogar ha ido compartiendo protagonismo como sede para las grandes veladas deportivas.

Eso sí; ahora igual que antes la cerveza sigue acompañando a la afición y en muchas ocasiones, la asociamos a nuestros colores. ¿Quién no guarda en la memoria algún momentazo deportivo? Desde luego, motivos de celebración no nos han faltado ultimamente. Todos recordamos dónde y con quién estábamos en esos momentos. Y seguro que también nos acordamos de esa cerveza….

Durante los próximos días y a lo largo del verano, no faltarán ocasiones para reunirnos a animar a nuestros deportistas frente al televisor, y seguro que la cerveza nos acompañará como lo ha hecho siempre, dispuesta para lo que sea; para celebrar la victoria cuando toque, o para hacer menos amarga la derrota…

Compartir todas las emociones de los grandes acontecimientos deportivos mientras degustamos, siempre con moderación, nuestra cerveza favorita, es uno de los pequeños grandes placeres de la vida que merecen la pena.

Aprovechemos este verano deportivo para generar encuentros felices en los que, pase lo pase, siempre saldremos ganando. Y desde Cervecear, deseamos a todos nuestros deportistas que nos sigan dando motivos para brindar por sus éxitos.

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