En otoño caen las hojas de los árboles, pero tu cerveza es perenne

Cervecear en otoño

Tus amigos lo han repetido hasta la saciedad, tu madre te envía whatsapps con preguntas como “¿has sacado ya la ropa de invierno?” y en la tele sólo ves anuncios de colecciones de soldaditos prusianos o taxis del mundo. Pero si aun así no te has percatado, haz el favor de salir a la calle y observar a la gente. Ya nadie lleva pantalones cortos y las chanclas han sido sustituidas por esos botines a conjunto con la gabardina verde. Y es que te guste o no, el otoño –como decían en Poltergeist– ya está aquí.

Una de las cosas que más nos gustan de esta estación, además del estreno de las nuevas temporadas de las series, son los colores. Los parques se llenan de amarillos, naranjas y marrones que transmiten una mezcla de melancolía, paz y relax. Son tantas las sensaciones como momento tiene el otoño para disfrutar de una cerveza.

El-vaso-ideal-para-disfrutar-tu-cervezaLa cerveza lager Pilsen, la rubia y brillante, la que más nos gusta a los españoles por su frescor y suavidad, es la variedad del día a día, la preferida para compartir los buenos momentos de nuestra rutina, que haberlos haylos. Porque que el verano sea más pasado que las cintas VHS no significa que no podamos seguir pronunciando esa frase mágica de “¿te vienes a tomar una caña?”.

El otoño también significa el inicio de un nuevo curso y, por lo tanto, las listas de buenos propósitos: que si aprender inglés, que si apuntarse al gimnasio, quedar con ese amigo que lleva todo el verano desaparecido. Ahí queríamos llegar: tardes dedicadas en exclusiva al amigo de la universidad con el que compartiste todo, desde las noches en la biblioteca y los viajes post-exámenes hasta los tuppers de la abuela. Las charlas interminables e ininterrumpidas se merecen una lager extra, tostada, cremosa y con aroma a regaliz.

Llevas tiempo pensando en invitar a tus padres a cenar en ese restaurante que descubriste hace unos meses, pero en verano, con tantos viajes, bodas y comuniones, no has tenido tiempo. ¡Hazlo ya! Les hará tanta ilusión que estarán abiertos a probar todo lo que les recomiendes. Será el momento de sorprenderles y pedir a tu hostelhéroe una cerveza de abadía. Con esas notas de caramelo y manzana las batallitas de la mili de tu padre te sonarán mucho mejor.

Si eres de las personas que necesitan un dulce a media tarde, la negra stout es tu variedad. Cambia el café por una cerveza negra, cremosa, robusta con sabores a regaliz y café, perfecta para acompañar al brownie que tanto te gusta. Después de probarla por primera vez, seguro que repites

En fin, que el cambio de estación te asalte en camiseta de tirantes o en jersey es de lo menos. Lo que cuenta es que te pille bien rodeado de tu gente, en ese bar donde siempre te sientes a gusto y con una cerveza en la mano mientras cuentas por enésima vez tu viaje a los fiordos noruegos.

Curso nuevo, retos nuevos

Cervecear con amigos

“Año nuevo, vida nueva” es un dicho que no se adapta a la realidad porque todos sabemos que el año nuevo comienza en septiembre con el fin de las vacaciones y de la buena vida de estar de aquí para allá, y no en enero después de comer las uvas. La llegada del otoño conlleva ponerse en serio con todas las tareas para lograr, de una vez por todas, cumplir los retos que llevan años en la cabeza. Así que coge un boli, abre el bloc de notas y empieza a numerar los propósitos del nuevo curso.

Reconoce que la felicidad estival, aparte de dejar un cutis fino, brillante y moreno, también ha dejado algún kilo de más. Deja de hacerte el “longuis” cada vez que pasas por delante del gimnasio y apúntate, conocerás a gente y podrás descargar energía en las clases de zumba o spinning, o tonificar en las de body pump. Si echas de menos sentirte como pez en el agua, la natación es tu deporte. En cambio, si estás pensando en unirte al running y ya te has comprado las zapatillas último modelo y las mallas pero te da pereza salir solo, no lo dudes y busca al grupo Beer Runners de tu ciudad. Saldrás a correr en grupo, te divertirás y, al llegar a la línea de meta, tendrás la merecida recompensa: una cerveza en un bar.

Los idiomas, el reto por excelencia para los españoles. Hablar a la perfección y dejar de chapurrear el inglés y el francés o aprender un nuevo idioma es el objetivo del curso que acaba de empezar. “No puedo”, “está muy lejos”, “estoy muy cansado”, “está lloviendo” o “me duele el pie” son excusas para no ponerse las pilas y apuntarse a las clases. Academias, universidades, escuelas de idiomas y profesores organizan clases con total flexibilidad de horarios para que tengas todas las facilidades del mundo. Además, tienes la posibilidad de unirte a los tándems que se organizan en los bares para aprender un idioma con gente nativa mientras disfrutas de una cerveza en tu bar favorito. Y lo mejor de todo, puedes hacer una escapada a mitad de año para perfeccionar la lengua, sumergirte en la cultura y saborear la gastronomía del país.

Atreverse a hacer puenting, convertir en negocio la idea que ronda tu cabeza hace años, ir a vivir al extranjero, viajar con una mochila por toda Europa, colaborar con la ONG que siempre has querido o comprar el billete para visitar a los amigos que viven en Londres. Este es el momento para dejar los “peros” y los “y si”, y atreverse a hacer realidad los proyectos. Y como no, el reto que cumples a rajatabla cada año y que sí debe de continuar: ir de cañas con los amigos una vez a la semana para compartir los mejores momentos del día.

¿Qué harías si te perdieras en una isla desierta?

Cervecear en una isla desierta

Pongámonos en situación:
Tú, todo aventurero te dispones a irte de viaje a Tailandia. Tienes todo organizado y el itinerario está más que cerrado para toda la semana. El macuto está a rebosar y ya no soltarás la cámara de fotos durante todo el día. Sin embargo, la barrera del idioma trastorna tu viaje más de lo debido…

Tras una primera toma de contacto visitando los palacios y templos de la capital llega el momento de alejarse de la bulliciosa ciudad. Vuestro siguiente destino está a unas dos horas de Bangkok. En la información que habías sacado previa al viaje, aparecían unas imágenes de una isla paradisiaca que te aseguraban ser la envidia de todos tus amigos a la vuelta. Tratáis de preguntar cuál es la mejor forma de llegar hasta allí a un lugareño y él, muy amablemente, se ofrece a llevaros en una pequeña barquita con la que habitualmente se gana la vida saliendo a pescar cada día.

Después de una hora de camino por agua turquesa, el simpático lugareño os hace gestos de que “habéis llegado a vuestro destino”. Exactamente, estáis ahí. Sin embargo, todo lo que a priori parecía ser como la isla de la película La Playa, en Kho Pi Pi, llena de lujos y comodidades resultó ser un diminuto espacio de arena rodeado de agua y palmeras. Bueno, vale, no suena mal pero… ¡S.O.S!, ¡No hay chiringuitos!, ¡Vacaciones sin cerveza! Y ahora ¿qué hacemos? O mejor dicho ¿qué harías tú? Te contamos hasta dónde seríamos capaces de llegar nosotros por poder disfrutar como es debido en una isla desierta y las posibles opciones que tendríamos:

a) Cogemos todas las ramas y maderas que encontramos por el palmeral y nos hacemos una pequeña barca para ir a la isla más cercana en donde sí hay chiringuito con cerveza.
b) Gritamos hasta quedarnos sin voz para que el lugareño vuelva a salvarnos de estar en una isla sin cerveza y por supuesto, que nos lleve a otra pero ¡con chiringuito!
c) Como soy todo un aventurero cervecero nunca faltan en mi macuto un par de cervezas y una latita de aceitunas para mi acompañante y para mí. Más vale ser previsor que estar de vacaciones sin cerveza y sin tapita.

¿Y tú recurrirías a alguna de nuestras decisiones in extremis o tienes alguna mejor?
Tú historia continúa porque te decimos la clase de cervecero que eres:

Si eliges la opción A:
-¡Chapó! Eres un cervecero de 10. Vaya donde vayas, sois dos en uno. Continúa por esa línea porque el esfuerzo en esta vida tiene recompensa y en este caso, la recompensa es muy fresquita…y bien merecida.

Si eliges la opción B:
-Te mereces un 5 raspado. No vas en mal camino pero estamos seguros que si quieres, puedes agudizar más el ingenio. Así que venga, que no se diga que por conseguir una cerveza fría tan sólo darías un par de grititos. ¡El lugareño podría no escuchaaaaaarte!

Si eliges la opción C:
-El cervecero previsor. Ordenado, precavido…así eres tú. Porque siempre hay hueco para meter un par de cervecitas al macuto por si acaso y tu compañero de viaje estará encantado de que tengas esa cabeza ordenada. Sin embargo, el cervecero de chiringuito auténtico sabe que no hay nada como tomarse una caña fresquita bien servida así que aunque nos gusta tu previsión, hay que seguir mejorando.

Todos tenemos una #fotodelverano. ¿Cuál es la tuya?

Selfie veraniego

Agosto, el mes de las vacaciones por excelencia, ha llegado. Pero el octavo mes del año también se conoce como el de la envidia, la pelusa que sienten los pocos que, hundidos en la depresión post vacacional, vuelven del relax playero al caos laboral, y los menos que esperan con ansia a que llegue su turno en septiembre. ¿Las culpables? ¡Las fotos del verano!

Mientras estás sentado delante del ordenador, en silencio y acompañado por las ‘bolas del oeste’, las imágenes de pies en la arena con el mar de fondo y los selfies con sonrisas profident  y gafas de sol con cristales tintados invaden nuestras redes sociales. Todos las hemos odiado en algún momento del verano pero todos las hemos publicado en nuestro muro también.  Nuestra maleta no se cierra hasta que no metemos el móvil, indispensable en nuestras vacaciones. El smartphone se ha convertido en una extensión de nuestro cuerpo para inmortalizar los mejores momentos, los instantes de felicidad que vivimos durante la época estival. Por eso, en Cerveceros de España hemos realizado una encuesta para saber qué momentos son los favoritos de los españoles durante el verano y recordarlos con fotografías para siempre.

Da igual que estemos perdidos en la montaña o visitando ciudades, sabemos que tenemos un país con paisajes maravillosos y queremos que todo el mundo lo vea. Por eso, no podemos resistirnos a hacer click e inmortalizar nuestro entorno más cercano.

Selfie playero
Fuente original: www.ine.es

Los amigos, aquellos con los que vamos de ruta, de festivales, de barbacoa y con los que resolvemos el mundo en un bar con una cerveza bien fresca tampoco podían faltar en el podio de las tres primeras posiciones de las fotos del verano. Y sí, habéis acertado. En un país donde la cerveza es la bebida reina, las instantáneas de las rubias con un dedo de espuma ocupan el tercer puesto como los momentos preferidos para compartir en las redes sociales. ¡Con este panorama en las redes sociales, normal que la envidia aumente por momentos!

Ah, se nos olvidaba. ¿Sabéis quienes son las personas que más comentan en redes sociales? Los cerveceros. Porque tenemos envidia si estamos trabajando pero lo que más nos gusta es comentar y formar parte de la felicidad vacacional de nuestros amigos y familiares.

Así que si quieres compartir tu felicidad, sube tu foto del verano en las redes sociales con el hashtag  #lafotodelverano y a seguir disfrutando del sol, los amigos y las cañas.

A orillas de la playa

El chiringuito

¿Quién no ha querido dejarlo todo alguna vez y montar un chiringuito de playa? ¡Ay! el chiringo, el quiosco playero, las casetas, la taberna de verano, la terracita del paseo marítimo… son muchos los nombres que designan a ese gran lugar en el que arreglamos el mundo durante las vacaciones y en el que nos gustaría pasar más días al año. Indispensable oasis para combatir el calor en los meses de julio y agosto, cómplice de nuestros mejores momentos playeros y como no, guardián de la cerveza fresquita. Por todo esto y mucho más, hoy le dedicamos nuestro post en el blog.

Ponte en situación: la una del mediodía, cremita en la frente, tus amigos, el ruido de las olas, unas bravas, dos cañitas y una paella encargada para cinco. ¿Se puede vivir mejor? Lo dudamos.

La verdad es que lo hemos hecho todos y en todas las épocas, nuestros padres y abuelos también, sí. De hecho, los orígenes de este mágico lugar se remontan a principios de los años cincuenta, a las playas del litoral catalán, concretamente en Sitges. Y por si no lo sabíais, tiene un pasado literario.

El primer establecimiento que da nombre a todos los demás se inauguró en 1913 con el nombre de ‘kiosket’. Fue a mediados de los años cuarenta cuando un ilustre parroquiano, escritor y por aquel entonces colaborador del periódico La Vanguardia, César González Ruano, sugirió al dueño del local que cambiara el nombre a Chiringuito. Para César era un lugar especial donde encontraba la inspiración para escribir sus novelas y sobre todo, donde disfrutaba en compañía de buenos amigos.

Muchos años han pasado, y muchos otros locales a lo largo de la costa española se han ido abriendo, pero su esencia sigue imborrable. El chiringuito, ya sea de madera o azulejo, con manteles de papel o de tela, es ese sitio donde puedes desconectar, darte una tregua del sol y sobre todo, disfrutar de una cerveza fría y unas tapitas, ya que en el fondo es lo que nos gusta.

Así que ya sabéis, este verano (toalla en mano), no dejéis de acercaros a vuestro chiringuito favorito, porque es el planazo del verano, y no lo decimos nosotros, que ya nos lo cantaba Georgie Dann.

“Six for the road”

Comienza la ruta de los SIN-Riders

Tipos duros, fuertes, aventureros, amantes de la velocidad y de las chupas de cuero. Moteros que recorren miles de kilómetros, a los que les gusta el riesgo pero que no arriesgan porque tienen muy claro que “En la carretera, cerveza SIN”.

¿De quién hablamos? De los SIN-Riders, el grupo de moteros que recorrerá las carreteras españolas para lanzar un mensaje muy claro: en la carretera, ni una gota de alcohol.

Moteros duros de SIN - RIdersDurante el mes de julio a lomos de su Harley-Davidson, los Sin-Riders darán su vuelta a España particular. A lo largo de su viaje disfrutarán de la conducción y de los paisajes de nuestro país y, de vez en cuando, harán un alto en el camino para tomar un respiro y llevar el mensaje “En la carretera, cerveza SIN” por todo el territorio. El punto de encuentro serán los bares de las carreteras españolas situados a lo largo de las 30 provincias por las que pasarán o de ciudades como Madrid, Ávila, San Sebastián, Barcelona o Valencia. Como conductores experimentados que son, los moteros compartirán sus experiencias con todos los que se encuentren por el camino y aconsejarán cómo viajar estos meses de verano con total seguridad. Para ello, invitarán a todos los mayores de edad a una cerveza SIN, la mejor elección para combatir el calor veraniego, para disfrutar de las paradas en nuestros viajes y para que la conducción sea segura.

Así que mientras la vuelta ciclista incita a quedarse en casa tumbado en el sofá, la ruta motorista invita a disfrutar del verano, de nuestras playas y montañas con buen ambiente y mejor seguridad.

Aquí te dejamos la ruta de los SIN-Riders. Si los ves, ¡únete!

Sábado, 5 de julio: Punta Umbría

Martes, 8 de julio: Sevilla

Jueves, 10 de julio: Málaga y Granada

Martes 15 de julio: Valencia

Jueves, 17 de julio: Barcelona

Martes, 22 de julio: Zaragoza

Jueves, 24 de julio: San Sebastián

Lunes, 28 de julio: A Coruña

 

8 planes para sacar todo su jugo a la jornada intensiva

Si tú también eres de los que te quedas en verano en tu ciudad pero tienes la suerte de que tu jornada se reduzca unas horas y tienes más tiempo libre, te recomendamos algunos planes:

1. Escápate a la piscina o playa a disfrutar de esos rayos de sol, del chiringuito y de la buena compañía. Todo acompañado de una cerveza bien fresca y un aperitivo. ¿A que en verano todo sabe un poco mejor?

2. Disfruta de tus hijos. Sales antes de trabajar y no tienes excusa para llevarles al parque de atracciones, a la piscina o a ver a sus abuelos. Aprovecha el tiempo.

3. Si no tienes aire acondicionado en casa y hace mucho calor, tienes dos opciones: puedes pasearte por la sección de congelados del supermercado hasta que se ponga el sol o sentarte en una terraza a la sombra con una cervecita. ¿Qué plan prefieres? 😉

4. También puedes aprovechar y hacer todos esos recados que normalmente no puedes hacer… Aunque también es verdad que en verano a todos nos gusta escaparnos a tomar algo con nuestros amigos. Compagina planes, te sentará genial.

5. Sal corriendo de la oficina, haz ejercicio, ve a correr o a hacer unos largos a la piscina y como buen Beer Runner… tómate tu cerveza de recompensa. Recuerda que puede ayudar a la rehidratación del deportista.

6. Ve con tu pareja a pasear, al cine de verano al aire libre o a un buen concierto, tomaos un perrito caliente en ese bar que tanto os gusta y acompañadlo de una cerveza. Le reconquistas, seguro.

7. ¿Tu perro no echa de menos la luz del sol? ¿Hace cuánto no le sacas a pasear de día? Seguro que te lo agradece. Llévale al parque que está un poco más lejos pero tiene juegos, convence a tus amigos, seguro que si les invitas a una cerveza después, les sacas una sonrisa y a tu perro también.

8. Y no hay julio sin rebajas… Nos gustan a todos y a las mujeres, incluso más. Junta a tus amigas para una tarde de rebajas (tenemos que reconocer que a las chicas les sacas una sonrisa con la palabra “descuentos”). Cuando terminéis, podéis reponer fuerzas y juntaros con los que no son tan “pro-rebajas” para tomar una cerveza. PLA-NA-ZO.

SIETE FORMAS DE CERVECEAR EN EL MUNDIAL:

Cervecear en el Mundial de Fútbol

1. Con tus compañeros de trabajo mientras haces una porra. Ese momento en el que te llega un e-mail bomba con el asunto: “vuelve la porra” y te empiezan a venir resultados a la cabeza, si apostar o no… Al final todos caemos y cómo nos gusta. Sabemos que algunos partidos los veremos juntos, otros ni los veremos porque estaremos trabajando cuando se emitan pero lo que es seguro es que al final del Mundial celebraremos los resultados y el ganador de la porra nos invitará a todos a una cerveza en el bar de “Juan” (cada uno tiene su Juan particular, ya lo sabéis).

2. Con tus amigos de toda la vida en vuestro bar. ¿Para qué cambiar las costumbres? Sabéis lo que os gusta y dónde os gusta. No tenéis problemas para elegir el bar al que ir, con vuestro camarero que sabe lo que queréis y cómo lo queréis. Más no se puede pedir.

3. En una terraza con una gran pantalla. Cierra los ojos y ponte en situación: una plaza, una gran pantalla, varios bares alrededor y cientos de personas animando a la Roja. Nos gusta a todos. Si no lo sueles hacer, busca tu placita, repetirás.

4. Con ese alguien especial “que acabas de conocer”. Todos hemos pasado por esas primeras citas en las que no sabes muy bien los gustos de la otra persona y te lanzas a lo que sea. Ten claro que el Mundial es una buena excusa para tomaros una cerveza juntos y hablar de hablar del paradón de Casillas o la jugada de Iniesta (por cierto, Andrés, vuelve a hacernos felices este año). Como diría Simeone, “igual partido a partido…”.

5. En familia, con tus hijos y tus padres. En tu casa es tradición vivir los partidos todos juntos, lo lleváis en la sangre. Os vestís con vuestras mejores galas y bajáis al bar en el que tu abuelo también veía los mundiales y eurocopas cuando España no pasaba de cuartos ;). Si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Tus hijos también se lo inculcarán a los suyos. Porque las tradiciones hay que mantenerlas.

6. En el nuevo bar que han abierto en la esquina. Dudas durante unos días, está todo repleto de carteles con información del Mundial, pero al final decides ir por primera vez para la ocasión y no te defrauda. El camarero majete te pone tu cerveza con una tapa buenísima, la TV se ve desde mil ángulos diferentes y tus amigos encantados. Vuelves, para ver los cuartos, vuelves.

7. En el bar del hotel. Ni de viaje, ni trabajando, te pierdes un partido de la Roja. Eres de esos fieles seguidores que aunque estés solo en un hotel después de un largo día de reuniones, tienes que ver ese partido que nos dará el pase a semis. Reconócelo, incluso hablas con los que están como tú y ¿cuántos amigos habrán salido de esa cervecita celebrando el gol de Iniesta? Ver los partidos en el bar del hotel unen, y lo sabes.

Cervecear contra viento y marea

Hace días que parece que la lluvia, el viento y las olas son nuestro mejor amigo. Por nosotros nos quedábamos en casa, sofá y manta, pero claro… parece que la cosa no va a ser de un solo día sino que se va a alargar. Y decimos nosotros, ¿qué hacemos encerrados en casa todos estos días? Algo habrá qué hacer, ¿no?

Si nos ponemos a pensar en los que viven en el norte, allí llueve más a menudo… pero salen de

¿Lluvia o cerveza?
Fuente: www.kilo943.com

cañas, de pinchos y de lo que sea,con lluvia, con truenos o hasta con nieve. Pero claro… vas bajando hacia el sur y te encuentras que la gente no está acostumbrada a salir de casa cuando cae un poco de lluvia. Venga chicos, nosotros os animamos a salir, a ser fuertes, a disfrutar de nuestra cañita contra viento y marea, seas del norte, del sur, del este o del oeste, ¡incluso de las islas! Porque mal de muchos, consuelo de tontos pero ¡cómo nos alegra el momento cerveza, rodeado de amigos contando batallitas y poniéndonos al día de esa semana agotadora y pasada por agua! Claro, si nos quedamos en casa, difícil. Si nos quedamos en casa, vamos a seguir pensando en cuánto llueve, qué frío hace y qué ganas de que llegue ya el verano.

Llegará, tiempo al tiempo, también llegará la primavera, sus terracitas… Basta, a lo que íbamos que se nos va el santo al cielo y nos plantamos en mayo en un momento.

  • Que estamos en febrero, sí, somos conscientes.
  • Que hace frío, sí, también lo sabemos
  • Que nos quedaríamos días y días en casa bajo la manta y con una buena peli, también estamos de acuerdo.
  • Que una caña, con sus patatas y buena compañía apetece en cualquier sitio y a cualquier hora, por supuesto.

Y vosotros, ¿con qué os quedáis?

Nuestra recomendación es que pongáis “al mal tiempo, buena caña” y que salgáis a la calle a aprovechar el tiempo.

Algo se muere en el alma, cuando un cervecero se va

Cuando un cervecero se va

Los últimos ya se han tenido que volver a ir, no se podían alargar más las vacaciones. Todos sabíamos que el momento iba a llegar, ¡lo sabíamos!, pero de ahí a que no de penilla… que si un amigo vuelve a Londres, otro a Mannheim, otro a Edimburgo… mezcla globalización y crisis y prepárate para ver a tus amigos esparcidos como tropas del Risk.

Y nosotros que llevábamos todos estos días quedando para tomar unas cañas… pensamos: ¿allí saldrá a tomar algo con los amigos como aquí? Porque ellos te cuentan que tienen también a su gente, incluso vas a verles y les conoces, o les cotilleas el Facebook y les pones cara, pero allí las cañas no son lo mismo. Eso seguro.

  • Abroad no les ponen aceitunas y les dejan echar el hueso al suelo en el espacio entre la barra y el… el… ¿reposapiés? ¿para qué sirve esa barra dorada?
  • Abroad no pueden llamar “jefe” al dueño del bar, porque quedaría raro
  • Abroad no se toman unas cañas el martes al salir del curro
  • Abroad no tienen servilletas en las que ponga “gracias por su visita”. Esas servilletas que ni absorben ni limpian “ni ná”, pero agradecen, y eso es bonito.
  • Abroad no quedan de cañas con sus colegas de toda la vida. Sólo hace falta ver las fotos. Quedan con un sueco, un alemán, un chino (siempre tiene que haber un chino), ¡y eso es un lujo auténtico! Porque conocen otras culturas, aprenden otros idiomas… pero no pueden estar de cañas e imitar a Chiquito, porque el chino fliparía, o hacer alguna broma de ‘Una altra cosa’ o de ‘Vaya semanita’. Aquí tiene sentido, pero allí…

Y lo definitivo:

  • Abroad no hay tapa. Y eso es muy duro. Dramático, incluso. Nada. Ni un platico con su Cerveceo a la españolapaellita, ni unos sandwichitos, ni unas patatitas. Nada. ¡Unos cacahuetes! No. Nada.

Por eso, estudiantes, trabajadores, turistas… españoles por el mundo en general; aquí va nuestro consejo: no renunciéis a lo bueno. No dejéis de proponer quedar a tomar unas cañas con cualquier excusa, que todos los días haya algo que celebrar. Llevaos la tapa. No hace falta que llevéis al pub un tupper de pulpo a la gallega, pero ¿unas patatillas? Que la alegría impere en vuestras quedadas, que no falte la tertulia.

Y, sobre todo, que volvamos a vernos pronto, con una caña en la mano, y que sólo se note el paso del tiempo en nuestras conversaciones en que tenemos nuevas anécdotas que contarnos para poder disfrutar como siempre.